Llega el viernes. Por fin. Ya sabemos que estas sensaciones duran poco, el lunes está a la vuelta de la esquina. Pero al menos tenemos dos días para disfrutar de nuestro tiempo.
Por eso, porque es viernes, porque tenemos que aprovechar estos días, porque los viernes salgo a las 15 como todos mis compañeros, porque los viernes tengo dos descansos en vez de uno, porque los viernes me gusta ir a la plazuela y tomarme unas copas con mis amigos, porque los viernes puedo hacer lo que quiera sin pensar que al día siguiente tengo que madrugar y en definitiva, porque me gustan los viernes, hoy voy a postear este temazo:
The Cure - Friday I'm In Love
I don't care if Monday's blue,
Tuesday's grey and Wednesday too.
Thursday, I don't care about you.
It's Friday, I'm in love.
Monday, you can fall apart.
Tuesday, Wednesday, break my heart.
Thursday doesn't even start.
It's Friday, I'm in love.
Saturday, wait,
And Sunday always comes too late,
But Friday never hesitate...
I don't care if Monday's black,
Tuesday, Wednesday, heart attack.
Thursday, never looking back.
It's Friday, I'm in love.
Monday, you can hold your head.
Tuesday, Wednesday, stay in bed.
Or Thursday, watch the walls instead.
It's Friday, I'm in love.
Saturday, wait,
And Sunday always comes too late,
But Friday, never hesitate...
Dressed up to the eyes,
It's a wonderful surprise
To see your shoes and your spirits rise,
Throwing out your frown,
And just smiling at the sound,
And as sleek as a shriek,
Spinning round and round.
Always take a big bite,
It's such a gorgeous sight
To see you eat in the middle of the night.
You can never get enough,
Enough of this stuff.
It's Friday,
I'm in love.
viernes, 26 de junio de 2009
viernes, 12 de junio de 2009
Esta noche, Macaco
Esta noche Macaco, sí. Uno de los artistas más originales del panorama musical actual en España. La primera vez que los vi fue hace unos añitos ya, creo que fue en 2002, en un concierto en el que compartían cartel con Ojos de Brujo y Orishas. En teoría, en aquella época, los buenos eran Orishas. El resto eran nuevos grupos, desconocidos, meros acompañantes.
Pues bien, ese día descubrí dos grupos tremendos. Ojos de Brujo fueron los primeros en tocar, me encantaron, no paramos de movernos y bailar (si yo también bailo a mi manera, que pasa!). Una gran sorpresa.
Macaco fue el segundo en actuar. Geniales, no se si mejores que Ojos de Brujo, pero si que tengo un grato recuerdo de ese concierto, a pesar de que apenas me sonaba una canción.
El plato fuerte de ese día eran Orishas. El concierto fue un completo desastre, se escuchaba fatal y encima no había mucho feeling entre los tres cantantes. En fin, que veré esta noche a Macaco. A ver como los veo ahora, que ya los conozco yo y toda España...
Pues bien, ese día descubrí dos grupos tremendos. Ojos de Brujo fueron los primeros en tocar, me encantaron, no paramos de movernos y bailar (si yo también bailo a mi manera, que pasa!). Una gran sorpresa.
Macaco fue el segundo en actuar. Geniales, no se si mejores que Ojos de Brujo, pero si que tengo un grato recuerdo de ese concierto, a pesar de que apenas me sonaba una canción.
El plato fuerte de ese día eran Orishas. El concierto fue un completo desastre, se escuchaba fatal y encima no había mucho feeling entre los tres cantantes. En fin, que veré esta noche a Macaco. A ver como los veo ahora, que ya los conozco yo y toda España...
lunes, 8 de junio de 2009
Ayer voté
Ayer voté sí, pero no porque estuviera convencido de nada. ¿Por qué voté? Pues no lo sé la verdad. Después de dos semanas de campaña, lo único que me ha quedado claro es lo sumamente incompetentes que son los políticos españoles, seguramente los políticos que nos merecemos. ¿Alguien ha escuchado una propuesta? Yo no. Lo único que he escuchado en 15 días han sido reproches de los unos a los otros y de los otros a los unos. ¿Cuánto se han gastado en la campaña? Mejor no pensarlo. ¿Para qué? Para insultarse no hace falta tanto despilfarro... Otro día hablaré sobre la educación de estos políticos nuestros y no tan nuestros.
¿Por qué vote? Puedo decir que fue un ataque de conciencia, pero si me ciño a los hechos tengo que reconocer que lo hice por una llamada de mi madre en la que prácticamente me obligó a ejercer mi derecho a voto.
Os dejo aquí un enlace con un artículo de Juan José Millás en El País del pasado viernes. Lo suscribo.
¿Por qué vote? Puedo decir que fue un ataque de conciencia, pero si me ciño a los hechos tengo que reconocer que lo hice por una llamada de mi madre en la que prácticamente me obligó a ejercer mi derecho a voto.
Os dejo aquí un enlace con un artículo de Juan José Millás en El País del pasado viernes. Lo suscribo.
jueves, 4 de junio de 2009
Tonight, Los domingueros
Esta noche tocan the sunday drivers en la Plaza Mayor de Salamanca. Mejor escenario imposible para una de las bandas de moda en el panorama pop español.
Habrá que ir!
Habrá que ir!
miércoles, 3 de junio de 2009
Devendra Banhart, una sorpresa inesperada
La primera vez que descubrí algo sobre Davendra fue viendo una revistilla de cotilleo (no era mía, pero siempre llegan a mi...). Aparecía como el supuesto nuevo novio de Natalie Portman. Extravagante, con unas gafas horrendas, un pelo a lo Chewaka, un bolso algo femenino y un abrigo idéntico al de su supuesta novia. Al lado, decía que era músico. Mi curiosidad me mata. Lo busque en la wiki, me enteré que era venezolano, hippie y bastante inquieto. Escuché su último single "Carmensita", con un vídeo tipo bolliwood aprovechando la fama de su supuesta novia. Definitivamente, me hice con el disco (Smokey Rolls Down Thunder Canyon) y, oh sorpresa, me gusta.
Aquí os dejo el vídeo de "Carmensita". La canción me gusta: folk, o neo folk que dicen que es, es divertida y enseguida se pega. El disco es mejor, lo recomiendo sin peros. Merece la pena escucharlo y sorprenderse. Por momentos me recuerda a Anthony and the Johnsons, aunque sin la voz de Anthony Hegarty, y en otros, incluso me parece que lo supera.
Aquí os dejo el vídeo de "Carmensita". La canción me gusta: folk, o neo folk que dicen que es, es divertida y enseguida se pega. El disco es mejor, lo recomiendo sin peros. Merece la pena escucharlo y sorprenderse. Por momentos me recuerda a Anthony and the Johnsons, aunque sin la voz de Anthony Hegarty, y en otros, incluso me parece que lo supera.
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martes, 2 de junio de 2009
Testimonio de un madridista... enloquecido (me doy por aludido)
Para mi primera entrada no tenía nada claro que poner. Quizás algo sobre mi trabajo, quizás algo sobre música, una canción significativa quizás... Pues no. Un artículo que ya había hecho llegar a mis amigos a través de otros medios. Un artículo de Javier Marías en el qué se retrata como un madridista enloquecido en estos tiempos tan guardiolistas. Un artículo que salió publicado hace un par de semanas en El País Semanal.
¿Por qué? Pues porque soy madridista y porque me siento identificado. Sí. Yo soy un madridista enloquecido, bastante además.
Un madridista enloquecido
No sería yo un madridista noble (eso no es un oxímoron, ni –ay– tampoco una redundancia) si dejara pasar aquí el humillante 2-6 que nos ha infligido esta temporada el Barça. Nunca creí que me tocaría revivir una sensación como la de 1973, cuando Cruyff y los suyos ganaron 0-5 en Chamartín. Lo más pesado de aquello fueron los muchos años que les duró la exaltación a los barceloneses. A finales de 1974 yo me fui a vivir a Barcelona, y hasta que me marché, en 1978, cada vez que me presentaban allí a alguien y ese alguien se enteraba de que yo era madrileño (mi madridismo no era por entonces vox populi), agitaba la mano abierta durante unos segundos y acompañaba el gesto de una sonrisita más enigmática que amistosa. ¿Por qué saludarán de esta forma tan rara?, me preguntaba. Hasta que comprendí que se trataba, invariablemente, del recordatorio de los cinco goles (lo que se llama, en efecto, “una manita”) que habíamos encajado en nuestro campo. Ahora no sé a qué ademán recurrirán para restregarnos ese 2-6, quizá nos saluden con las dos manos, una abierta como entonces y la otra con el índice enhiesto, o acaso opten por levantarnos el dedo corazón, para mayores grosería y escarnio.
No es que yo esperara nada del Madrid. Es más, en una entrevista del diario As había pronosticado un 1-2 a favor del Barça y había reconocido el abismo existente, a lo largo de la Liga, entre el juego de los dos equipos. No me costó demasiado rendirme a la evidencia. Cualquier buen aficionado al fútbol, independientemente de sus colores, sabe ver que el Barça juega de maravilla, y lo que siente es sobre todo envidia. Ahora bien, ese equipo se ensañó en su superioridad, algo que el Madrid no suele hacer: recuerdo cómo, hace años, tras meterle el Madrid de Valdano un 5-0 en Chamartín, aflojó el ritmo, no quiso humillar al rival ni hacerle sangre. De manera que, cuatro días después, cuando el Barcelona visitaba Londres para enfrentarse al Chelsea en la Copa de Europa, decidí ir con los de Stamford Bridge pese a que en el partido de ida, en el Nou Camp, había ido con los culés. Que un madridista pueda ir con el Barça en alguna ocasión es algo que irrita sobremanera a los seguidores de este club. Primero se quedan desconcertados, creyendo que se les toma el pelo. Luego, al ver que uno va en serio, buscan una razón negativa: “Ah, ya. Como el Barça sólo ha ganado hasta ahora dos Copas de Europa, preferís que no se acerquen otros a las nueve que habéis conquistado, como el Milán con sus siete o el Liverpool con sus cinco”. Sólo parecen concebir motivaciones mezquinas.
Así que llegó el día del Chelsea, y aunque este fue mi equipo inglés favorito (antes de que lo comprara el magnate ruso Abramovich, que lo ha ensuciado), a los pocos minutos me di cuenta de que “no me salía” apoyarlo, pese a mi determinación previa. Quizá me influyó que la persona que más quiero es culé apasionada, y pensé que estaría sufriendo. Y sin duda el hecho de que, aunque bastantes catalanes no nos tengan a los demás por tales, yo no puedo evitar sentirlos compatriotas, es decir, parte de mí o de nosotros (guste o no, son ya muchos siglos caminando juntos y padeciendo infortunios semejantes). Considero a Guardiola un hombre inteligente y además me cae bien, lo mismo que el grueso de los jugadores actuales (aparte Henry y Alves y Eto’o, tirando a chulos). Tan sólo cuatro días después del 2-6, por tanto, me vi animando al Barça y me alegré cuando Iniesta marco el gol del empate. Claro que unos minutos más tarde empecé a arrepentirme, al ver a sus hinchas con camisetas que llevaban estampado: “2-6, yo estuve allí” o alguna memez por el estilo. Estuvimos todos, qué se creen.
Ya no sé qué hacer, estoy enloquecido. El miércoles próximo el Barcelona disputa la gran final contra el Manchester United, que me cae como un tiro, entre otras razones por el antimadridismo furibundo de su chicloso entrenador, Ferguson, que se dedica a propalar falsedades sobre los títulos ganados por el Madrid en la época de Di Stéfano, afirmando que se los debió a Franco (hay que ser tonto: como si Franco hubiera tenido nunca influencia en Europa y el Madrid no hubiera sido una presa más del franquismo). Iré, así pues, con el Barça, para rabia de culés rabiosos. Al fin y al cabo su fútbol me encanta, y además forma parte de la historia pasional de cualquier merengue.
En cuando al 2-6, todos los futboleros sabemos cuán poco duran las tristezas y las alegrías. Tras el 0-5 de 1973, el Madrid se levantó y cayó varias veces. Pero ganó tres Copas de Europa más, en 1998, 2000 y 2002, tantas como espero que el Barça haya obtenido en toda su historia después del miércoles. Eso sí que no hay quien lo mueva, eso sí que no se olvida. Sólo confío en que nuestro futuro Presidente traiga de entrenador a Laudrup (en vez de a un paquidermo), el único técnico actual que puede competir con Guardiola en juventud, inteligencia, educación, modestia, atención a la cantera y concepción generosa del juego. A los madridistas no nos basta con ganar, y él es el único que puede conseguir un día que veamos a una especie de Barça vestido de blanco.
JAVIER MARÍAS
El País Semanal, 24 de mayo de 2009
¿Por qué? Pues porque soy madridista y porque me siento identificado. Sí. Yo soy un madridista enloquecido, bastante además.
Un madridista enloquecido
No sería yo un madridista noble (eso no es un oxímoron, ni –ay– tampoco una redundancia) si dejara pasar aquí el humillante 2-6 que nos ha infligido esta temporada el Barça. Nunca creí que me tocaría revivir una sensación como la de 1973, cuando Cruyff y los suyos ganaron 0-5 en Chamartín. Lo más pesado de aquello fueron los muchos años que les duró la exaltación a los barceloneses. A finales de 1974 yo me fui a vivir a Barcelona, y hasta que me marché, en 1978, cada vez que me presentaban allí a alguien y ese alguien se enteraba de que yo era madrileño (mi madridismo no era por entonces vox populi), agitaba la mano abierta durante unos segundos y acompañaba el gesto de una sonrisita más enigmática que amistosa. ¿Por qué saludarán de esta forma tan rara?, me preguntaba. Hasta que comprendí que se trataba, invariablemente, del recordatorio de los cinco goles (lo que se llama, en efecto, “una manita”) que habíamos encajado en nuestro campo. Ahora no sé a qué ademán recurrirán para restregarnos ese 2-6, quizá nos saluden con las dos manos, una abierta como entonces y la otra con el índice enhiesto, o acaso opten por levantarnos el dedo corazón, para mayores grosería y escarnio.
No es que yo esperara nada del Madrid. Es más, en una entrevista del diario As había pronosticado un 1-2 a favor del Barça y había reconocido el abismo existente, a lo largo de la Liga, entre el juego de los dos equipos. No me costó demasiado rendirme a la evidencia. Cualquier buen aficionado al fútbol, independientemente de sus colores, sabe ver que el Barça juega de maravilla, y lo que siente es sobre todo envidia. Ahora bien, ese equipo se ensañó en su superioridad, algo que el Madrid no suele hacer: recuerdo cómo, hace años, tras meterle el Madrid de Valdano un 5-0 en Chamartín, aflojó el ritmo, no quiso humillar al rival ni hacerle sangre. De manera que, cuatro días después, cuando el Barcelona visitaba Londres para enfrentarse al Chelsea en la Copa de Europa, decidí ir con los de Stamford Bridge pese a que en el partido de ida, en el Nou Camp, había ido con los culés. Que un madridista pueda ir con el Barça en alguna ocasión es algo que irrita sobremanera a los seguidores de este club. Primero se quedan desconcertados, creyendo que se les toma el pelo. Luego, al ver que uno va en serio, buscan una razón negativa: “Ah, ya. Como el Barça sólo ha ganado hasta ahora dos Copas de Europa, preferís que no se acerquen otros a las nueve que habéis conquistado, como el Milán con sus siete o el Liverpool con sus cinco”. Sólo parecen concebir motivaciones mezquinas.
Así que llegó el día del Chelsea, y aunque este fue mi equipo inglés favorito (antes de que lo comprara el magnate ruso Abramovich, que lo ha ensuciado), a los pocos minutos me di cuenta de que “no me salía” apoyarlo, pese a mi determinación previa. Quizá me influyó que la persona que más quiero es culé apasionada, y pensé que estaría sufriendo. Y sin duda el hecho de que, aunque bastantes catalanes no nos tengan a los demás por tales, yo no puedo evitar sentirlos compatriotas, es decir, parte de mí o de nosotros (guste o no, son ya muchos siglos caminando juntos y padeciendo infortunios semejantes). Considero a Guardiola un hombre inteligente y además me cae bien, lo mismo que el grueso de los jugadores actuales (aparte Henry y Alves y Eto’o, tirando a chulos). Tan sólo cuatro días después del 2-6, por tanto, me vi animando al Barça y me alegré cuando Iniesta marco el gol del empate. Claro que unos minutos más tarde empecé a arrepentirme, al ver a sus hinchas con camisetas que llevaban estampado: “2-6, yo estuve allí” o alguna memez por el estilo. Estuvimos todos, qué se creen.
Ya no sé qué hacer, estoy enloquecido. El miércoles próximo el Barcelona disputa la gran final contra el Manchester United, que me cae como un tiro, entre otras razones por el antimadridismo furibundo de su chicloso entrenador, Ferguson, que se dedica a propalar falsedades sobre los títulos ganados por el Madrid en la época de Di Stéfano, afirmando que se los debió a Franco (hay que ser tonto: como si Franco hubiera tenido nunca influencia en Europa y el Madrid no hubiera sido una presa más del franquismo). Iré, así pues, con el Barça, para rabia de culés rabiosos. Al fin y al cabo su fútbol me encanta, y además forma parte de la historia pasional de cualquier merengue.
En cuando al 2-6, todos los futboleros sabemos cuán poco duran las tristezas y las alegrías. Tras el 0-5 de 1973, el Madrid se levantó y cayó varias veces. Pero ganó tres Copas de Europa más, en 1998, 2000 y 2002, tantas como espero que el Barça haya obtenido en toda su historia después del miércoles. Eso sí que no hay quien lo mueva, eso sí que no se olvida. Sólo confío en que nuestro futuro Presidente traiga de entrenador a Laudrup (en vez de a un paquidermo), el único técnico actual que puede competir con Guardiola en juventud, inteligencia, educación, modestia, atención a la cantera y concepción generosa del juego. A los madridistas no nos basta con ganar, y él es el único que puede conseguir un día que veamos a una especie de Barça vestido de blanco.
JAVIER MARÍAS
El País Semanal, 24 de mayo de 2009
Presentación
La aldea de lo, es decir, mi aldea, mi blog, mi espacio, no nace con ningún objetivo pretencioso. Simplemente tiene la finalidad de servirme como escaparate de mis inquietudes e intereses, aunque la mayoría de las veces sean meras trivialidades.
Yo, que tengo myspace, facebook, tuenti y alguno más que no recuerdo, he decidido crear un nuevo espacio con mis pensamientos o los de otros (ya se sabe, corta y pega). Las actuales redes sociales cuentan con otros aspectos atractivos, pero no terminan de ofrecer lo que ahora requiero. Para ello, nada mejor que un blog.
Lo único que espero es que, de vez en cuando, le echéis un vistazo, me comentéis que os parece y me sugiráis nuevos contenidos. Sin vosotros no tiene sentido, se convertiría en un mero diario personal, en una libreta que sólo yo leería, nada constructivo. Por eso os reclamo un poco de participación, que al fin y al cabo, en eso consiste la Web 2.0
Pretendo convertir este blog en una exposición de mis intereses e inquietudes sobre diversas materias. Una especie de cajón de sastre, que espero que os guste y en el que, sobre todo, espero que participéis.
Yo, que tengo myspace, facebook, tuenti y alguno más que no recuerdo, he decidido crear un nuevo espacio con mis pensamientos o los de otros (ya se sabe, corta y pega). Las actuales redes sociales cuentan con otros aspectos atractivos, pero no terminan de ofrecer lo que ahora requiero. Para ello, nada mejor que un blog.
Lo único que espero es que, de vez en cuando, le echéis un vistazo, me comentéis que os parece y me sugiráis nuevos contenidos. Sin vosotros no tiene sentido, se convertiría en un mero diario personal, en una libreta que sólo yo leería, nada constructivo. Por eso os reclamo un poco de participación, que al fin y al cabo, en eso consiste la Web 2.0
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